Artículo / Fachadas traseras

Autor / Sergio Rojo

La ciudad abre y cierra sus paréntesis en los patios de manzana. Cubiertas de pabellones dentadas, iglesias, árboles seculares o el patio del colegio. Lugares sin localizar, que ni son punto de partida o llegada. Impermeables a los mapas de ruido, en estos espacios intermedios conviven sin sobresaltos la diagonal expatriada de la retícula, la ropa tendida y la ventana indiscreta.

El arquitecto ha ejercitado su rigor compositivo en la fachada principal, en la exterior, y cuando llega a la trasera se levanta del tablero. Al volver, esta se ha dibujado a sí misma; la simetría se distrae y unas ventanas cuchichean con las de en frente. Un edificio no hace nada solo por sí solo.

En este recogimiento, miro a un tiempo próximo donde  el Urbanismo existía, donde el hipodámico Cerdá o el Chiado lisboeta miraban a esta manzana:

“-¿Qué se hizo mal? [plan Cerdá]

-Destruir la médula del Plan; […] por intereses no urbanísticos se cerraron las manzanas convirtiéndolo en una cuadrícula sin escala humana. Esto es: fue respetado en el trazado de las calles, pero adulterado en el aspecto social y humano.

-¿Y usted que haría?

-Si estuviera en mis manos, conquistar para la ciudad los centros de las manzanas, tratando de abrir estas a medida que la evolución de la ciudad lo fuese permitiendo […] trato de mejorar el ámbito de los peatones […]” (*)

Los patios de manzana, no aspiran a no-lugares. Los que están abiertos son preámbulos, los que están cerrados, recónditos. Ahora en este confinamiento, son puntos de partida.

Cuando la ciudad crece hacia dentro, nos pide nuevos pulmones: Preveámoslos, abiertos: también nos librarán de la hermeticidad, del hermetismo.

(*) Antonio Bonet sobre el plan Cerdá, en una entrevista publicada en el diario La Vanguardia el 4 de enero de 1963. Antonio Bonet (Barcelona, 1913-1989) fue un importante arquitecto y urbanista español. Residió en Argentina la mayor parte de su vida y fue autor, entre otros, del edificio que alberga el Tribunal Constitucional en Madrid, la casa de verano La Ricarda en el Prat de Llobregat o el Canódromo Meridiana de Barcelona

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En la foto, espaldas de dos edificios de la calle Huesca de Logroño. Arquitecto Rafael Gil Albarellos. Continúa la historia aquí